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Este artículo es de carácter educativo y se basa en evidencia científica disponible. No constituye asesoría médica personalizada, diagnóstico ni recomendación terapéutica. Cualquier decisión de salud debe consultarse con un profesional de la salud.
Conceptos neurofisiológicos sobre los tipos de estrés y su impacto en el organismo
La interpretación neurológica de un estímulo determina la respuesta del organismo
El término "estrés" suele asociarse con efectos negativos sobre la salud. Sin embargo, desde una perspectiva neurofisiológica, el estrés representa una respuesta adaptativa del organismo ante estímulos externos o internos. La literatura científica distingue dos tipos fundamentales de respuesta al estrés: el distress (estrés negativo) y el eustress (estrés positivo).
Según estudios publicados en revistas de neurociencia y psicología clínica, la diferencia entre ambos tipos no radica únicamente en el estímulo, sino en factores como la intensidad, duración, interpretación cognitiva y capacidad adaptativa del individuo (Selye, 1974; McGonigal, 2015). Este artículo presenta conceptos educativos basados en evidencia científica disponible, sin constituir recomendaciones de tratamiento.
Desde una perspectiva biológica, el estrés se define como una respuesta fisiológica inespecífica del organismo ante cualquier demanda adaptativa, según la conceptualización de Hans Selye (1936). Esta respuesta involucra la activación del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HPA) y del sistema nervioso simpático.
La evidencia sugiere que el estrés, per se, no es patológico. De hecho, representa un mecanismo evolutivo de supervivencia. La literatura científica indica que la duración, intensidad y percepción cognitiva del estímulo estresante determinan si la respuesta será adaptativa o desadaptativa (Szabo et al., 2017).
Nota educativa: Los conceptos aquí presentados describen mecanismos biológicos documentados en la literatura. No implican que cualquier persona deba intentar "manejar" su estrés sin evaluación médica individualizada.
La respuesta al estrés está modulada por factores neurobiológicos individuales
El estrés es una respuesta adaptativa natural y necesaria. Su impacto en la salud depende de múltiples variables biológicas, psicológicas y contextuales que deben evaluarse clínicamente.
El término "eustress" fue acuñado por Selye (1974) para describir una respuesta de estrés que, en contextos específicos, puede asociarse con efectos adaptativos y promotores de crecimiento en el organismo. La evidencia sugiere que esta respuesta se caracteriza por activación temporal del sistema nervioso simpático sin cronicidad.
Estos ejemplos representan estímulos que, según estudios observacionales, han sido asociados con respuestas adaptativas en ciertos contextos clínicos. La respuesta individual varía considerablemente.
Presentación pública controlada
Inicio de actividad laboral nueva
Competencia deportiva moderada
Vinculación afectiva
Estos efectos se han documentado en estudios de corto plazo bajo condiciones controladas. No garantizan resultados individuales.
Posible mejora temporal en concentración y rendimiento cognitivo
Modulación inmunológica transitoria (Dhabhar, 2014)
Asociación con plasticidad neuronal en modelos animales
Incremento de BDNF (Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro) en contextos de actividad física moderada
Activación Neurofisiológica Controlada
Estudios sugieren que la activación breve y moderada del eje HPA puede asociarse con respuestas adaptativas, aunque esto varía según el individuo
El distress se refiere a una respuesta de estrés sostenida en el tiempo, donde la activación del eje HPA y del sistema nervioso simpático permanece elevada sin períodos adecuados de recuperación. La evidencia científica asocia este estado con diversos efectos fisiológicos adversos documentados en literatura clínica (McEwen, 2007).
Contextos reportados en la literatura como potencialmente asociados con respuestas de estrés crónico. La respuesta individual depende de múltiples factores biopsicosociales.
Conflictos laborales sostenidos
Conflictos interpersonales crónicos
Duelos no procesados
Condiciones médicas crónicas
Activación Sostenida del Eje HPA
La literatura documenta que niveles elevados sostenidos de cortisol pueden asociarse con alteraciones fisiológicas diversas
Asociaciones documentadas en estudios observacionales. No todas las personas con distress desarrollan estas manifestaciones.
Fatiga persistente y sensación de agotamiento
Alteraciones del ciclo sueño-vigilia
Síntomas gastrointestinales funcionales
Sintomatología ansiosa o depresiva
Posible inmunosupresión e inflamación sistémica de bajo grado (Cohen et al., 2012)
Tanto el eustress como el distress activan las mismas vías neuroendocrinas: el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HPA) con liberación de cortisol, y el sistema nervioso simpático con liberación de catecolaminas (adrenalina, noradrenalina). La diferencia clave radica en la duración, intensidad y contexto de esta activación (Selye, 1974; Chrousos, 2009).
Elevación transitoria de cortisol con retorno a niveles basales
Período de recuperación homeostática adecuado
Asociación con procesos de reparación celular (Dhabhar, 2014)
Posible fortalecimiento de capacidad adaptativa según modelos de hormesis
Hipercortisolemia crónica sin normalización circadiana
Alteración de arquitectura del sueño (reducción fase REM y sueño profundo)
Posible disfunción gastrointestinal por hiperactividad vagal
Compromiso de procesos regenerativos celulares según literatura (McEwen, 2007)
En el eustress, la activación neuroendocrina es breve, modulada y seguida de recuperación completa. En el distress, esta activación se prolonga en el tiempo, alterando múltiples sistemas fisiológicos sin períodos adecuados de descanso y reparación.
Estudios en neurociencia cognitiva sugieren que la interpretación y percepción de un estímulo estresante pueden modular la respuesta fisiológica del organismo. La literatura científica documenta que factores como la evaluación cognitiva, el contexto y los recursos disponibles influyen en cómo el sistema nervioso procesa el estrés (Lazarus & Folkman, 1984; Jamieson et al., 2013).
Según la teoría de evaluación cognitiva de Lazarus, un mismo estímulo puede procesarse como amenaza o como desafío dependiendo de múltiples factores individuales. Esta evaluación inicial modula la respuesta neuroendocrina subsecuente.
Capacidad adaptativa documentada en estudios longitudinales (Seery, 2011)
Estado de salud física, red de apoyo social, recursos económicos
Experiencias previas y patrones de afrontamiento aprendidos
Abordajes terapéuticos supervisados profesionalmente
Investigaciones en psicofisiología del estrés documentan que la reinterpretación cognitiva de estímulos estresantes puede asociarse con cambios en marcadores cardiovasculares, inmunológicos y neuroendocrinos (Jamieson et al., 2013; Crum et al., 2017). Estos estudios son exploratorios y no implican aplicación universal sin contexto clínico.
La siguiente información es exclusivamente educativa y no debe interpretarse como guía de autodiagnóstico o tratamiento. Cualquier síntoma o preocupación relacionada con el estrés debe evaluarse con un profesional de la salud.
Síntomas como fatiga persistente, alteraciones del sueño, irritabilidad o cambios en el apetito pueden estar asociados con estrés crónico. Estos requieren evaluación médica profesional para descartar otras condiciones y determinar un plan de tratamiento adecuado.
El abordaje del estrés debe ser personalizado, considerando historia clínica, factores biopsicosociales y comorbilidades. No existe una intervención universal aplicable a todos los casos sin evaluación médica previa.
El manejo clínico del estrés crónico puede involucrar abordajes médicos, psicológicos, nutricionales y de estilo de vida, siempre bajo supervisión profesional. La medicina integrativa considera al paciente de forma holística.
La investigación sobre estrés continúa evolucionando. Los conceptos aquí presentados reflejan el conocimiento disponible hasta la fecha, pero pueden modificarse conforme surja nueva evidencia científica.
Los conceptos aquí discutidos sobre distress y eustress ayudan a comprender cómo diferentes tipos de estrés pueden influir en el organismo desde una perspectiva neurofisiológica. Sin embargo, estos conocimientos no deben interpretarse como recomendaciones de tratamiento sin evaluación médica profesional.
Las siguientes referencias científicas respaldan los conceptos educativos presentados en este artículo.
Selye, H. (1936)
"A Syndrome Produced by Diverse Nocuous Agents." Nature, 138, 32.
Selye, H. (1974)
Stress Without Distress. Philadelphia: Lippincott Williams & Wilkins.
Lazarus, R. S., & Folkman, S. (1984)
Stress, Appraisal, and Coping. New York: Springer Publishing Company.
McEwen, B. S. (2007)
"Physiology and Neurobiology of Stress and Adaptation: Central Role of the Brain." Physiological Reviews, 87(3), 873-904.
Chrousos, G. P. (2009)
"Stress and Disorders of the Stress System." Nature Reviews Endocrinology, 5(7), 374-381.
Seery, M. D. (2011)
"Resilience: A Silver Lining to Experiencing Adverse Life Events?" Current Directions in Psychological Science, 20(6), 390-394.
Cohen, S., et al. (2012)
"Chronic Stress, Glucocorticoid Receptor Resistance, Inflammation, and Disease Risk." PNAS, 109(16), 5995-5999.
Jamieson, J. P., et al. (2013)
"Mind Over Matter: Reappraising Arousal Improves Cardiovascular and Cognitive Responses to Stress." Journal of Experimental Psychology: General, 142(4), 1144-1158.
Dhabhar, F. S. (2014)
"Effects of Stress on Immune Function: The Good, the Bad, and the Beautiful." Immunologic Research, 58(2-3), 193-210.
McGonigal, K. (2015)
The Upside of Stress: Why Stress Is Good for You, and How to Get Good at It. New York: Avery.
Szabo, S., et al. (2017)
"Stress is 80 Years Old: From Hans Selye Original Paper in 1936 to Recent Advances in GI Ulceration." Current Pharmaceutical Design, 23(27), 4029-4041.
Crum, A. J., et al. (2017)
"The Role of Stress Mindset in Shaping Cognitive, Emotional, and Physiological Responses to Challenging and Threatening Stress." Anxiety, Stress, & Coping, 30(4), 379-395.